ÍNDICE
I. ESPIRITUALIDAD HECHA CARNE
* Hablar de espiritualidad en el contexto actual (marzo 1977)
* Islas de esperanza (diciembre 1979)
* El don de una conquista (abril 1981)
* ¿En donde vives señor? (enero 1985)
* Pueblo en el exilio (julio 1991)
* Déjame probar mi parte de pan (junio 1992)
* Señor, ¿Por que te escondes? (julio 1992)
* Emaus en el Perú (abril 1993)
* Señor, gracias por los sencillos (julio 1993)
*Algo nuevo esta naciendo (abril 1994)
* ¿Qué vamos a celebrar? (julio 1994)
* ¿Por qué cantamos hoy? (julio 1995)
* ¿Para qué hablar? (julio 1996)
Siguiendo las huellas de los profetas bíblicos, Juan Dumont Chauffeur nos presenta la palabra de Dios hecha carne en la historia de nuestro pueblo, en su contacto con los maestros del país y de América Latina, con las comunidades cristianas de base, con los presos del Perú. Su palabra, como espada afilada, penetra incisiva, punzante y cuestionadora. No hay tiempo que perder, el Reino de Dios urge, y ese Reino se construye aquí y ahora, con nuestra manera de ser, potencialidades y limitaciones.
Ve y dile a mi pueblo es la expresión de esta dinámica profética que comprende derribar y edificar,arrancar y plantar. Por eso puede el hablar de esa "patada pedagógica" que nos sacude y cuestiona con fuerza y ternura, con exigencia y comprensión, con severidad y misericordia.
Hemos recogido estos trozos y trazos de su vida a través de reflexiones, retiros, homilías, y cartas periódicas que en andar por América Latina ha ido dirigiendo a los equipos de maestros, a las comunidades cristianas, a los presos.A través de estas páginas se trasluce una espiritualidad basada en la contemplación incesante de la Palabra revelada, y en la fidelidad a la historia, y en ese sentido trasciende el ámbito de la docencia, y nos toca a todos.
Hemos dividido el libro en dos partes: la primera; Espiritualidad hechacarne" recoge textos de celebraciones y reflexiones sobre distintos acontecimientos comunitarios. La segunda comprende textos más íntispanmamente ligados a las comunidades cristianas de maestros. Ambas partes abarcan experiencias de estos últimos veinte años.
Los Equipos Docentes del
Perú (EDOP) y el Centro de Estudios y Publicaciones (CEP)
nos alegramos de poder presentar estas páginas que son una invitación a
ser fieles al Espíritu que sopla como brisa o huracán en medio de los
acontecimientos de nuestra historia, y a dejarnos
empapar por la Palabra que cual vino rico y generoso penetra en nuestros
corazones, fortalece y alegra nuestro
caminar.
Lima,
diciembre 1997
Hablar de espiritualidad en el contexto actual
Hablar de espiritualidad,
¿no sería
lujo cuando no se puede vivir humanamente?... Lo hemos dicho más de una
vez, vivir la espiritualidad no significa tener visiones, escaparse de esta "tierra de lágrimas",
calentarse personal y colectivamente para olvidar, cantando sin parar
¡Aleluya, Gloria a Dios! ¡No! Es vivir con apetito nuestra vida de hoy. No es llorar sobre lo do "antes" ni soñar
sobre lo de "después" es vivir hoy unidos a los que han vivido antes
y preparado el camino para los eme vendrán después (ver Hebreos 11).
El que camina en la verdad
(Juan 3, 21)
Eso es vivir espiritualmente, según el Espíritu, bajo el soplo del Espíritu, cada realidad de nuestra vida.
Tenmos
que leer y releer Romanos 8,1-16; Gálatas,1 y verificar si vivimos según la
carne, dónde están nuestros ídolos, diositos, o si vivimos según el
Espíritu. El abandono a la Providencia como los lirios del campo.
...
Ni siquiera los cosas más pequeñas
están al alcance de ustedes,¿por qué inquietarse por las mayores?
(Le. 12, 26)
No significa el abandono de la lucha, sino la lucha
en la confianza.
RASGOS DE NUESTRA ESPIRITUALIDAD
1.
UNA
ESPIRITUALIDAD REALISTA. La escuela que se construye, la sociedad que se
construye no es la que habiamos imaginado; no nos reconocemos en ellas. Somos
exiliados sobre nuestra tierra y sufrimos:
Todos
los que
me ven, de mí se burlan,
muecas hacen y mueven la cabeza
(Salmo 22, 8)
Yo soy como el
arroyo que se escurre,
todos mis huesos se han
descoyuntado.
Mi corazón se ha vuelto como cera,
dentro de mis entrañas se derrite.
Mi garganta está seca como teja,
y a] paladar mi lengua está pegada.
Me reduces al
polvo de la muerte
(Salmo 22, 15-16)
¡Despiértate! ¿Por qué duermes, Señor? Levantate, ¡No nos dejes tirados al suelo!
¿Por qué escondes tu cara
y olvidas nuestro estado de opresión y miseria,
cuando estamos tendidos en el polvo
y a ¡a tierra se pega nuestro
vientre?
¡Levántate y acude en nuestro auxilio!
¡Líbranos por tu gran
misericordia!"
(Salmo 44, 24-27)
Vemos la masacre de los inocentes (Mateo 2, 16-18], la masacre de la educación, la masacre de los maestros; es normal gritar a Dios, hacer reproches a Dios, pedir cuentas a Dios; es una manera de decir nuestra fe a un Dios demasiado silencioso y que descubrimos poco próximo. Numerosos salmos son así: gritos a partir del sufrimiento,, terminando en oración de abandono; es el grito del libro de Job, el hombre justo, de pie, frente a Dios y pidiendo cuentas y. finalmente, reconociéndose pequeño, abandonado a su Dios:
Reconozco
que
¡o puedes todo,
y eres capaz de realizar todos
tus
proyectos.
Hablé sin inteligencia de cosas que no conocía,
de cosas extraordinarias, superiores a mí
Yo te conocía sólo de oídas; pero ahora te han
visto mis ojos.
Por eso retiro
mis palabras
y hago penitencia sobre polvo y ceniza
(Job 42, 1-6)
Es el grito de Jesús
diciendo su
"Dios mío, Dios mío.
por qué me has abandonado"...
"Tengo sed" y finalmente:
"Padre, en
tus manos encomiendo mi espíritu"
(Lucas23,
46, citando el Salmo 31, 6].
2.- UNA
ESPIRITUALIDAD DE POBRE. Muchos de nosotros hemos nacido en familias pobres; nuestros
estudios
una promoción; hemos vivido correctamente; nuestro saber, nuestra
autoridad a veces nos han separado; hemos
tenido ambición para nuestros hijos;
quizás, a pesar de decirnos del pueblo, teníamos las tentaciones de la clase media. Ahora somos pobres en un pueblo pobre. O nos
crispamos o ... escuchamos la profecía:
El Espíritu del Señor Yavé esta sobro mí,
Yavé me ha elegido.
Me ha enviado para anunciar
buenas noticias a los humildes,
para sanar los corazones heridos,
para anunciar a los desterrados su
liberación,
y a los presos su vuelta a la luz.
Para publicar un año feliz
lleno de los favores de Yavé,
y el día del desquite de nuestro Dios
(Isaías 61, 1-2)
-
Cristo
en la sinagoga de Nazaret dice:
"Hoy se cumplen
estas profecías que acaban de escuchar" (Lucas
4, 21). ¿Aceptamos
eso hoy para nosotros?
- Cristo
proclama en el monte:
"Felices ustedes los pobres,
porque de ustedes es el reino de Dios"
(Lucas 6,
20).
"Ustedes los
pobres":
¿nos reconocemos parte de ellos?...
Nosotros a quienes se nos ha quitado la consideración, la autoridad, la fama, el dinero. Eso no significa que no
tengamos que luchar con los pobres, pero con la convicción de que somos amados,
felices a los ojos del
Señor: maestros pobres solidarios
del pueblo pobre, ustedes pueden conocer esa felicidad don de Dios. Además,
somos los "obreros pobres" del Evangelio:
Esto vale para ustedes.
Cuando hayan hecho todo
lo que les ha sido mandado, digan:
somos servidores que no hacíamos
falta;
sólo hicimos lo que debíamos hacer
(Lucas 17,
10)
El maestro "apóstol", el maestro
agente de cambio social... nadie lo cree; la
TV, los videos, el supermercado, la
globalización son más fuertes que nosotros. Pero se necesitan maestros pobres, habitados, animados por la
pobreza de Belén, Nazaret, de la Cruz, expresión del amor
de Dios en Cristo. Los corazones de fuego son más fuertes que todas las
computadoras, ese fuego salva la humanidad;
es la riqueza de nuestra pobreza. La desfiguración
de Cristo en la Cruz es nuestra, pero es el pasaje obligatorio a la
transfiguración de la Resurrección:
Uno de
los doce no estaba cuando vino Jesús.
Era Tomás, llamado el gemelo. Los otros discípulos le dijeron después: vimos al Señor'
contestó:
no creeré sino cuando vea la marca
de los clavos
en sus manos, meta mis dedos en el
lugar de los
clavos y palpe la herida del
costado.
Somos injertos, incluidos en esa
desfiguración/transfiguración. No somos personajes, pero somos personas
irradiantes del amor de Cristo por los pequeños,
sin importancia...
damos lo más importante: no nuestra riqueza,
no nuestros regalos, pero sí nosotros
mismos como los jóvenes en el horno (Daniel 3, 26-40].
3.- UN A CIVILIZACIÓN MUERE, UNA CIVILIZACIÓN
NACE.
Antes una buena parle de nuestro papel era transmitir conocimientos y
valores... a una generación nueva, Ahora,
hay que inventar. ¿Qué será mañana: lo que nos impone el FMI, hasta en
educación? Estamos perdidos, se nos
ha quitado el saber y ¿qué valores siguen válidos para hoy y para mañana? ¿Quién se atreve a enseñar la
ética? ¿Cuál ética? No tenernos nada de
seguridad. ¡Sí!
una sola.
Cristo nos dice:
"Yo soy el Alfa y la Omega... el que es, el que
ora y el que ha de venir; el Señor del
Universo"
(Apoc. 1, 8); Cristo da sentido
divino a toda
la historia humana (Apoc. 5). Así tenemos una
esperanza que nos permite caminar:
Tenemos una vocación de puente: hacemos pasar de un mundo al otro que
se inventa poco a poco; pasamos de maestros del saber (¿fariseos?) a acompañantes
de caminantes en un pueblo, sabiendo que Cristo es el camino, la verdad y
la vida (Juan 14, 6). Una antigua carta
(Carta a
Diogneto,
del siglo II) hablando de los cristianos,
dice: toda patria es su patria y toda patria es una tierra extranjera; así es
nuestra espiritualidad; la de gente que invita a un más lejos, un más
profundo, un más grande: el ser humano es tan
sagrado que es divino; de
eso somos artesanos y testigos, Así somos liberados de nuestro orgullo de
maestros de la ley y de fariseos... Somos
caminantes, caminantes, caminantes...
4.- DlOS NO DESCANSÓ
DESPUÉS DE LA CREACIÓN. Sigue
¡Oh Señor, nuestro Dios,
qué glorioso es tu nombre por la tierra!
Tu gloria por encima de los cielos
es cantada por labios infantiles.
Tú opones tu castillo al agresor
para vencer a
contrarios y rebeldes.
AI ver
tus cielos, obra de tus
dedos,
la luna y las
estrellas
que fijaste,
¿quién es el
hombre,
que te
acuerdas de él,
el hijo de Adán, para que de él
cuides?
Apenas inferior o un dios lo hiciste,
coronándolo de gloria y grandeza;
le entregaste ¡a obra de tus
manos,
bajo sus pies has puesto cuanto existe...
Ovejas
y bueyes todos juntos como también las
fieras salvajes,
aves
del cielo y peces del mar que andan por las sendas de los mares.
¡Oh Señor, nuestro Dios,
qué glorioso
tu nombre por la tierra!
Y cuando se habla de la
humanidad, se habla de la
humanidad
bien unida a la creación material,
Nuestra espiritualidad, ante
los peligros actúalas debería ser una espiritualidad
ecológica. Ver los extraordinarios textos de
Daniel 3, los salmos 104., 148, Romanos 8, 22 y todo el
capítulo: somos partícipes del parto
de la creación humana-divina.
San Francisco de Asís puede ayudarnos;
el santo más joven cié la Iglesia.
5.- tener
los oíos del cuerpo y del corazón
bien
abiertos.
Lo están si se ama, si se contempla
en
el
amor;
nosotros, por vocación, podemos descubrir dónde están
las semillas del Reino de Dios (Mateo
13).
Estas semillas están en
el mundo de hoy como en el mundo de ayer; están
en nuestras aulas donde Dios se reconoce
en los pequeños (Marcos 9, 33-37).
Así nosotros, porque estamos con
los pequeños, tenemos y podemos tener la gracia de vivir al
pie de
la letra la
revelación a los pequeños:
En este mismo
momento. Jesús,
movido por el
Espíritu Santo,
se estremeció de alegría y dijo:
Padre, Señor del cielo y de la tierra,
yo te bendigo, porque has ocultado estas cosas
a los sabios e
inteligentes
y se las has mostrado a los pequeñitos.
Sí, Padre,
porque te pareció que era mejor.
Mi Padre me ha entregado todo, y
nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre;
ni quién es el Padre, sino el
Hijo,
y aquel a quien el Hijo quiera dárselo a conocer
(Lucas 10, 21-22)
Tenemos la gracia de convertirnos
al Reino a través de los pequeños y de dar testimonio de ese Reino (Lucas 18,
15-17). "Tengo el Santísimo en mi aula", me decía una
maestra hace 40 años.
Nuestro frecuentar a los pequeños debería darnos los ojos de Dios:
pero
Yahve mira el
corazón
(1 Samuel 16, 6-7)
En la vocación del mismo Samuel, hemos visto el papel del adulto, del anciano en el descubrimiento del
Reconocemos acá nuestra
vocación de puentes,
llamados a
hacer pasar un mundo
viejo, una humanidad vieja a
un mundo y a una humanidad nuevos, como lo hizo el viejo
Simeón recibiendo "la luz de todos los pueblos"
en un bebito: Había en Jcrusalén un hombre llamado Simeón, era muy
bueno y piadoso y el Espíritu Santo estaba
en él. Esperaba los tiempos en que Dios
atendiera a Israel y sabía por una revelación del Espíritu Santo que no moriría antes de haber visto
al Cristo del Señor.
Vino, pues, al Templo,
inspirado por el Espíritu, cuando sus padres traían a! niñito Jesús
para cumplir con él los mandatos de la Ley, Simeón
¡o tomó en brazos, y bendijo a Dios con estas palabras:
Señor, ahora, ya puedes
dejar que tu servidor
muera en paz,como le has dicho.
Porque mis ojos
han visto a tu Salvador que tú preparaste para presentarlo a todas las naciones. Luz para iluminar a todos los
pueblos y gloria de tu pueblo Israel (Lucas
2, 25-32).
Una antífona de esa fiesta de la
Candelaria dice: "el anciano cargaba a]
niño: el niño guiaba al anciano". Es nuestra vocación, y ojalá
que algún día podamos cantar en
toda verdad el canto de Simeón.
6.-
viejo
mundo, nuevo mundo. En el movimiento de
lo
viejo hacia lo nuevo,
tenemos nuestro papel; alguien
puede ayudarnos en este
servido-vocación:
Juan el Bautista podría ser el Santo patrono de los
maestros.
- El despierta a su madre, desde el vientre de ella:
Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz:
"bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre"...
(Lucas 1. 42).
- El despierta
a la gente llamando a la conversión:
En ese tiempo se presentó
Juan Bautista en el
desierto de fudea predicando de esta forma:
"Cambien su vida y su corazón, porque está cerca el Reino de los
cielos". De él hablaba el profeta Isaías
al decir: Una voz grita en el desier-to: preparen el camino del Señor, enderecen
sus
senderos. Juan vestía un manto de pelo de came-llo, con un
cinturón de cuero, y se alimentaba con
langostas y miel de abeja silvestre. Entonces iban a verlo los judíos de Jerusalén, de Judea
y
de
toda la región del Jordán. Confesaban sus peca-dos y
Juan los bautizaba en el río Jordán (Mateo 3, 1-6 y Marcos 1, 2-6..., con vigor "raza de víboras"
Lucas 3, 7-8).
- Pide a cada uno lo que puede dar por el momento (después Cristo pedirá todo): a los que tienen dos vesti