Pues bien, ahora es hora de
construir un muro entre sus productos, los inmigrantes y los
hispano-parlantes.
Avisemos a todos a quienes conozcamos aquí y en América Latina, que ha
empezado el boicot en contra de los productos Kimberly Clark y de esta
forma sigamos apoyando la lucha de nuestra gente que sostiene la
economía de nuestros países con sus remesas y hace el trabajo que los
nacionales de los países ricos, ya no quieren hacer.